Guía para elegir entre residencias y hospitales de cuidados para pacientes con demencia
Guía para elegir entre residencias y hospitales de cuidados para pacientes con demencia
Cuando a un padre se le diagnostica demencia, la familia suele pensar en una residencia de ancianos. Sin embargo, si el paciente ya no puede caminar solo o pasa mucho tiempo en la cama, se podría considerar un hospital de cuidados. Es importante tener en cuenta que la elección entre una residencia y un hospital de cuidados no se puede basar únicamente en estas condiciones.
Consideraciones previas a la demencia
Incluso con demencia, si otras enfermedades crónicas están bien controladas, se puede considerar una residencia de ancianos. Por ejemplo, si se necesita asistencia diaria para actividades como comer, bañarse o ir al baño, una residencia podría ser adecuada. Sin embargo, si hay infecciones recurrentes como neumonía o infecciones del tracto urinario, o si las úlceras por presión empeoran y requieren tratamiento frecuente, un hospital de cuidados podría ser más apropiado.
No siempre se necesita un hospital de cuidados solo por no poder caminar
No es necesario elegir un hospital de cuidados solo porque la persona no puede caminar sola. Si la persona se desplaza en silla de ruedas y necesita ayuda con las actividades diarias, pero su estado físico es estable y no requiere tratamiento médico frecuente, una residencia puede ser una buena opción. Incluso las personas mayores que pasan la mayor parte del día en cama pueden ser admitidas en una residencia si cumplen los requisitos del seguro de cuidados a largo plazo. Sin embargo, que sea posible la admisión no significa que se pueda recibir la atención adecuada allí.
- Si la persona pasa mucho tiempo en cama, es necesario cambiarle de posición con frecuencia y ofrecerle asistencia cuidadosa durante las comidas.
- Verifique si hay personal y equipo disponible para ayudar con las transferencias entre la cama y la silla de ruedas.
- Pregunte si se puede ofrecer apoyo para monitorear cambios durante la noche.
Preguntas para hacerle al médico
Es difícil para la familia juzgar qué opción es más adecuada basándose solo en la apariencia externa de sus padres. Es recomendable preguntar específicamente al médico que los atiende habitualmente o al personal médico del hospital de donde van a ser dados de alta sobre los tratamientos y cuidados futuros necesarios. Las siguientes preguntas pueden ser útiles:
- “¿Se han completado todos los tratamientos urgentes?”
- “¿Con qué frecuencia necesitará oxígeno, aspiración de flemas, inyecciones o sueros en el futuro?”
- “Si su estado físico cambia, ¿necesitará que el personal médico lo evalúe y lo trate de inmediato?”
- “¿Las tareas diarias implican más ayuda con la comida, la evacuación y la movilidad que con el tratamiento?”
Elegir según el estado de salud cambiante
El estado de salud de sus padres puede cambiar en cualquier momento. Después de una cirugía o infección, puede que necesiten permanecer en un hospital de cuidados, y luego, una vez que su condición se estabilice, podrían trasladarse a una residencia. Por el contrario, si están viviendo en una residencia y de repente desarrollan fiebre alta o dificultad para respirar, deben ir a la sala de emergencias de inmediato.
En última instancia, es peligroso tomar una decisión basándose en un solo criterio. Debe observar cuidadosamente si hay síntomas que aparecieron repentinamente recientemente o si hay enfermedades recurrentes. Si su condición física es estable y el enfoque principal es ayudar con las actividades de la vida diaria, se puede considerar una residencia. Sin embargo, si se requiere que el personal médico evalúe y trate con frecuencia, un hospital de cuidados será más apropiado.
Para tomar la decisión correcta que se ajuste a las necesidades de sus padres, no solo es necesario el juicio de la familia, sino también el consejo del personal médico. En la próxima publicación, hablaremos sobre el nivel de atención a largo plazo y los beneficios de las instalaciones necesarios para utilizar una residencia.
